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¡Estimados ciudadanos de Rusia! ¡Queridos amigos!
Dentro de algunos meses Rusia entrará en una nueva década de este nuevo siglo. Claro, que los límites del tiempo y las fechas "exactas" tienen un significado mucho más simbólico que práctico. Pero ellos nos ofrecen un motivo para comprender el pasado. Valorar el presente. Y reflexionar sobre el futuro. Sobre lo que nos depara a cada uno de nosotros. A nuestros hijos y a nuestro país.
El año próximo celebraremos el sexagésimoquinto aniversario de la victoria en la Gran Guerra Patria. Este aniversario nos recuerda que nuestro tiempo es el futuro de aquellos héroes, que conquistaron nuestra libertad. Y que el pueblo que venció al muy fuerte y cruel enemigo en aquellos lejanos días, debe, y está obligado hoy a рacer de la Federación de Rusia un país moderno y organizado.
Nosotros, las modernas generaciones del pueblo ruso, hemos recibido una gran herencia.. Disponemos de un gigantesco territorio, colosales riquezas naturales, un sólido potencial industrial, una impresionante lista de brillantes logros en el campo de la ciencia, la técnica, la educación, el arte, la victoriosa historia del ejército y la flota y el arma nuclear. Somos una potencia de mucha autoridad, que jugó un considerable rol, y en algunos períodos, un rol definitivo en los acontecimientos de escala histórica.
¿Cómo dispondremos de esta herencia? ¿Cómo la multiplicaremos? ¿Cuál será la Rusia de mi hijo, de los niños y los nietos de mis conciudadanos? Tengo respuestas a estas interrogantes. Pero antes de formularlas, me gustaría dar una apreciación del estado actual de cosas.
La crisis económica mundial nos ha mostrado: que nuestros asuntos de lejos no van de la mejor manera. Veinte años de turbulentas transformaciones aún no pudieron librar a nuestro país de la humillante dependencia de materias primas. mercancías de importación. Los productos hechos en Rusia, en su mayoría todavía se distinguen por su extremadamente bajo nivel de competitividad.
Recientemente determiné los cinco vectores estratégicos de la modernización económica de nuestro país. En primer lugar, nos convertiremos en uno de los países líderes por la eficiencia de su producción, transporte y el uso de su energía. Diseñaremos y sacaremos a los mercados internos y externos nuevos tipos de combustible. En segundo lugar, conservaremos y elevaremos las tecnologías nucleares a un nuevo nivel de calidad. En tercer lugar, los especialistas rusos perfeccionarán las tecnologías informativas, conseguirán respetable influencia en los procesos de desarrollo de las redes globales informativas de acceso general, usando supercomputadoras y otra base material necesaria. En cuarto lugar, dispondremos de nuestra propia infraestructura terrestre y espacial para la transmisión de todo tipo de información; nuestros propios satélites "verán" todo el mundo, ayudarán a nuestros ciudadanos y a las personas de todos los países para comunicarse, viajar, realizar investigaciones científicas, de agricultura y de producción industrial. En quinto lugar, Rusia ocupará posiciones de vanguardia en la producción de determinados tipos de maquinaria médica, instrumentales supermodernos de diagnóstico, medicamentos para el tratamiento de enfermedades virulentas, cardiovasculares, oncológicas y neurológicas.
Cumpliendo con estas cinco estrategias de liderazgo en la esfera de las altas tecnologías, prestaremos permanente atención también al desarrollo de las ramas tradicionales más significativas. Ante todo al sector agrícola. La accesibilidad a los servicios asistenciales modernos para los habitantes rurales, el crecimiento de sus ingresos, el mejoramiento de sus condiciones de trabajo y su calidad de vida siempre serán de nuestra prioridad.
El sistema político de Rusia será también extremadamente abierto, flexible e interiormente muy complejo. Será adecuadamente dinámico, ágil, transparente y de estructura social multidimensional. Responderá a la cultura política de personas libres, con recursos, con ideas críticas y seguras de sí mismas. Los partidos y sus coaliciones formarán los órganos federales y regionales del poder ejecutivo (y no al revés), presentarán candidatos al puesto de jefe de Estado, dirigentes de las regiones y las autonomías locales. El sistema político se renovará y perfeccionará durante una libre competición de asociaciones políticas abiertas, la conservación del consenso interpartidario para los temas estratégicos en política exterior, la estabilidad social, la seguridad nacional, las bases del régimen constitucional, la seguridad de la soberanía nacional, los derechos y las libertades del ciudadano, la defensa del derecho a la propiedad, la animadversión del extremismo, el apoyo a las estructuras de la sociedad civil, todas las formas de auto-organización y autonomía. Un consenso semejante existe en todas las democracias modernas.
La modernización de la democracia rusa, la formación de la nueva economía, según mi parecer, son posibles solamente en caso de que utilicemos los recursos intelectuales de la sociedad postindustrial. Sin ningún tipo de complejo, abierta y pragmáticamente. El tema de la armonización de nuestras relaciones con las democracias occidentales no es un tema de gusto o de cualquier tipo de preferencia personal de uno u otro grupo político. Nuestras posibilidades financieras y tecnológicas internas hoy en día no son insuficientes para una elevación real de la calidad de vida. Nos es necesario dinero y tecnologías de los países de Europa, América y Asia. Estos países necesitan a su vez de las posibilidades de Rusia. Estamos extremadamente interesados en el acercamiento y en la inserción mutua de nuestras culturas y economías.
Claro que no existen relaciones sin contradicciones. Siempre se encontrarán temas de discusión y causa para la divergencia. Pero la susceptibilidad, la arrogancia, los complejos, la desconfianza y además la hostilidad deben ser excluidas de la base mancomunada de las relaciones de Rusia con los principales países democráticos.
Tenemos muchas tareas comunes, entre las cuales sin lugar a duda, por ser prioritarias y concernientes literalmente a cada habitante de la Tierra, encontramos tales como la no difusión de las armas nucleares y el descenso del riesgo de los cambios desfavorables provocados por los cambios de clima.
No es la nostalgia la que debe determinar nuestra política exterior, sino los objetivos estratégicos a largo plazo de la modernización de Rusia. Además Rusia, manteniéndose como una de las principales economías, una potencia nuclear y miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, debe clara y directamente expresar su posición, defenderla en todas las esferas. Y en caso de una amenaza a propios intereses –categóricamente defenderlos. Ya tuve la oportunidad de hablar sobre tales principios de nuestra política exterior en agosto del año 2008.
El pueblo ruso, como todo gran pueblo, brillante, heroico, que inspira respeto, admiración, al mismo tiempo tiene una historia contradictoria, difícil y ambigua. De forma diferente nos percibe tanto diferentes personas como diferentes países. Y hay aún mucho que hacer por la defensa de nuestra herencia histórica contra la desfiguración y las especulaciones políticas. Debemos sobriamente mirar a nuestro pasado. Ver en él las victorias grandiosas y los fatales errores, y aquellos ejemplos para la imitación y la manifestación de las mejores facetas de nuestro carácter nacional.
En todo caso estaremos muy atentos a nuestra historia y la respetaremos. Respetar ante todo el papel de nuestro país en el mantenimiento del orden equilibrado mundial a lo largo de tantos siglos. Rusia siempre, en todas las etapas de su proceso de formación se esforzó por lograr un orden mundial más justo. En muchas oportunidades Rusia ofreció protección a los pueblos pequeños, cuando se enfrentaban a amenazas de avasallamiento o hasta destrucción.
En el futuro Rusia será un respetado y activo participante de la confraternidad mundial de las naciones libres. Lo suficientemente fuerte como para ejercer esencial influencia en la toma de decisiones de consecuencias globales. A fin de no permitir ningún tipo de acciones unilaterales, que pudiesen afectar a los intereses nacionales y negativamente influir sobre nuestro asuntos interiores.
Para ello ya desde el día de hoy junto a otros países tratamos de conseguir la reforma de los institutos políticos y económicos supranacionales. El objetivo de tal modernización consiste en el desarrollo de las relaciones internacionales, teniendo en cuenta los intereses de la mayor parte de los pueblos y países. El establecimiento de tales reglas de cooperación y resolución de conflictos, en cuya base hubiese conceptos modernos de igualdad y justicia.
Estos son mis puntos de vista con respecto al papel histórico de nuestro país y a su futuro. Vamos a actuar. Con paciencia, pragmática, y de manera sopesada. Es hora de actuar. Actuar mañana y pasado mañana. Superaremos todas las dificultades y crearemos una nueva Rusia. ¡Rusia – adelante!
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