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OSETIA DEL SUR: A UN AÑO DE LA GUERRA
El 8 de agosto de 2009 se cumplirá un año desde que se inició la agresión georgiana en Osetia del Sur. En aquel entonces, todo el mundo fue estremecido por las escenas del pérfido ataque de Georgia en contra de la indefensa población de la ciudad de Tsjinval y los pacificadores rusos. Ahora, cuando pasó el tiempo, cada uno puede ver y estimar los testimonios de esta horrible tragedia: los niños, mujeres y viejos muertes, las ruinas de las casas, saber las razones verdaderas y culpables de lo sucedido, muchas cosas se hacen evidentes, y por si mismos desaparecen las cuestiones sobre así llamada respuesta “no proporcional” a la agresión de Georgia.
En la madrugada del 8 de agosto de 2008 las autoridades de Georgia agredieron Osetia del Sur. El ejército georgiano utilizó artillería pesada, tanques, sistemas de fuego a salvas “Grad” y la aviación de bombardeo, fuego masivo no selectivo contra los barrios residenciales y las instalaciones de infraestructura de la capital de Osetia del Sur, Tsjinval y sus arrabales, así como contra otras varias localidades. Este golpe bárbaro, planificado de antemano, fue asestado premeditadamente en la oscuridad, pretendiendo impactar más a los civiles y desajustar todo el sistema de avituallamiento y suministro energético a la población.

Según la información de la parte suroseta, el numero de los muertos fue 1492 personas, entre las cuales hay familias con niños, incluidos los bebés, y mujeres embarazadas. A raíz de los bombardeos bárbaros por los militares georgianos a las localidades de Osetia del Sur quedaron destruidos hospitales infantiles y maternidades. Como resultado, muchas mujeres embarazadas quedaron sin ayuda médica, en sótanos húmedos donde pasaron varios días sin luz, gas, agua ni comida.
La agresión de Georgia causó la emigración masiva de los habitantes de Osetia del Sur. Casi 39 mil personas, incluidos 11 mil niños, se vieron obligados a abandonar sus casas, hallando refugio en el territorio de la Federación de Rusia: en las Repúblicas de Osetia del Norte–Alania, Daguestán, Karachayevo-Cherkesia, las Regiones de Moscú, Volgogrado y Rostov y los Territorios de Stavropol y de Krasnodar. Entonces, en el año 2008, en cumplimiento de sus obligaciones derivadas del Acuerdo sobre los principios del arreglo del conflicto entre Georgia y Osetia del Sur de 1992 y ejerciendo su derecho a la autodefensa, contemplado en el artículo 51 de la Carta de la ONU, la Federación de Rusia hizo frente al ataque georgiano y garantizó la vida y la seguridad de la población civil oseta y de los pacificadores rusos.
Ahora, lamentablemente, permanece la amenaza de la agudización de la situación en la región del Cáucaso. Los signos que testifican que el lider georgiano Mijail Saakashvili está emprendiendo diferentes acciones provocativas para el aniversario de los acontecimientos del agosto del 2008 son evidentes. Rusia está profundamente preocupada por las actividades de los políticos georgianos, dispuestos a la revancha, por la remilitarización del país, que en algunos Estados encuentran una reacción asombrosamente tranquila y hasta positiva.
En los últimos meses se observa la aspiración de unos países de actuar bajo cuerda, disimular la cooperación militar con la parte georgiana, incluso enmascarándolo como “la ayuda humanitaria para superar las consecuencias de la crisis”.
Las autoridades de Rusia no pueden estimarlo de otra manera que una imprevisión política. Seguir el rearme del ejército georgiano, ayudar al reestablecimiento de la infraestructura militar, hacer preparación de las fuerzas especiales por parte de unos Estados no hacen más que alentar a Tbilisi oficial a seguir con su curso guerreristo, políticas de amenazas y provocaciones contra sus vecinos, aumento de la tensión de la región. Parece que no todos en el mundo comprenden la amenaza de apoyar el curso aventurero de los líderes georgianos actuales.
Rusia no puede permitirse quedar indiferente a lo que sucede y no tiene derecho de eximirse de la responsabilidad de prevenir la violencia e injusticia contra los pueblos pequeños. La cuestión de la estabilidad en la región transcaucásico – es también una cuestión de la seguridad estratégica del país. El genocidio del pueblo de Osetia del Sur y los hechos incontrovertibles de la preparación de la agresión similar contra Abjasia, prácticamente pusieron cruz y raya en la integridad territorial de Georgia, lo que en la situación actual llevó a la aparición de dos Estados independientes en el mapa político – la República de Osetia del Sur y la República de Abjasia.
Con los esfuerzos de la Federación de Rusia la vida en la región vuelve al cauce pacífico. Desde el agosto de 2008 se está implementando un plan integral de la restauración de viviendas, objetos de carácter social y de administración de servicios comunales, suministro de energía, comunicaciones, medios de comunicación, escuelas y hospitales, economía agrícola e infraestructura de transporte de la República de Osetia del Sur. Pero todas estas medidas pueden ser borradas por una política irresponsable y guerrerista de los líderes georgianos.
Como se sabe, con la aspiración hacia la paz en el Cáucaso, Rusia ha abogado consecutivamente por guardar la presencia internacional en Georgia, Abjasia y Osetia del Sur. Está claro que en las condiciones del aumento del número de los Estados independientes en la región transcaucásica después del rechazo de la agresión georgiana en el agosto del año pasado, este hecho debe ser reflejado en los documentos internacionales. Sin embargo, los Estados Unidos y los países de Europa Occidental, así como la parte georgiana, no estaban listos para mirar cara a cara a la realidad y bloquearon las propuestas de compromiso de guardar las misiones de la ONU y la OSCE en esta región. Se trataba excepcionalmente de las medidas concretas para el fortalecimiento de la seguridad y reestablecimiento de la confianza en las franjas fronterizas entre Georgia y Abjasia y Osetia del Sur. Toda la responsabilidad por el plegado de las misiones de la OSCE y la ONU recae, de este modo, en los quién no pudo negarse de los estereotipos de la ideología del pasado.
En estos días en las zonas vecinas a los territorios de Osetia del Sur y Abjasia se quedan solamente los observadores de la Unión Europea, como ha sido previsto en los acuerdos de los presidentes D.Medvedev y N.Sarkozy el año pasado. Rusia está lista para acordar una cooperación constructiva con la comisión de monitoreo de la UE. Si todos los países muestran una disposición constructiva y entendimiento, estos contactos podrán hacer una contribución positiva a la estabilización común de la situación en este todavía intranquila región transcaucásica. Al mismo tiempo, por las noches regularmente sigue el fuego desde Georgia contra la ciudad de Tsjinval y los territorios vecinos de Osetia del Sur.
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